Cristales

cristales de nuestra colección que acompañan y guían nuestras sesiones.

Uriel: Cristal de cuarzo maestro. Aporta seguridad, presencia y templanza. Acompaña en los momentos de canalización e inspiración. Al observarlo se hacen presentes nebulosas, conectándote con lo estelar y la pureza del canal. Da claridad y acompaña la maestría personal, la conexión con la intuición y la sabiduría interior y superior. Ayuda a conectar con los guías personales y el Yo Superior.

Calcita Óptica Dorada. Estrella cristal, ayuda a identificar y liberar zonas bloqueadas. Amplifica. Brinda luz a los lugares reprimidos, dinamizando los procesos de transformación. Distiende la zona del plexo. 
Conecta al servicio y a la capacidad de dar desde el corazón. Aporta integridad. Contribuye a percibir con claridad aquello que nos conecta con nuestro ser y nuestra voluntad individual. Equilibra el corazón. Ayuda a conectar con los Ángeles solares y la energía crística.

Tanzanita. ​Es un cristal severo, que ofrece rectitud y foco en el propósito. Aporta visión interior. Ayuda a intencionar la dirección y el anclaje al reino celeste y a lo genuino del ser. Trae orientación, cauce y confianza. Certero y seguro. Regula el sistema nervioso, actualizando las conexiones neuronales. Es un soporte para riñones y pulmones.

Kuncita. Es un cristal alegre y amoroso. Disuelve los pensamientos densos. Ayuda a despertar los corazones, trayendo el juego y la inocencia. Incentiva a conecta con las cualidades de tu niño interior. Une la razón con el corazón. Energiza y revitaliza. Aporta liviandad y entusiasmo. Regula las tiroides.

El Bismuto nos abre camino, conduciéndonos a nuestro lugar de mayor expresión, teniendo influencia sobre el cuerpo emocional. Nos enseña a transitar el camino desde la alegría y la diversión.
Actúa sobre el ordenamiento, para que cada ser encuentre su lugar de vibración empático, reconociendo su color y su esencia en cada momento.
Energía de fuego, metal, buen conductor.Actúa sobre el riñón y el corazón aportándonos una tendencia al equilibrio de la energía en estas áreas del cuerpo.

La Cianita o Kyanita nos ayuda a conectar con los planos más elevados del Ser. Nos ayuda en el proceso de vaciarnos de viejas creencias y patrones, para conectar con  nuevas formas desde la sabiduría del ser superior. Abriendo nuestra experiencia al reconocimiento de nuestra misión celestial en el plano terrestre.
Contribuye a focalizar nuestros objetivos y direccionarlos. Trae calma y templanza sobre nuestras emociones. Actúa sobre los chakras corona, 3er Ojo y laríngeo.
A nivel físico, tiene influencia sobre el sistema nervioso y el óseo, acompañando el cambio de frecuencia.

El Cuarzo Jacinto o Peregrino nos ayuda a conectar con las señales de la Tierra y a estar presentes. Nos guía en el camino y en la labor, desde la constancia y el paso a paso; fortaleciendo nuestra voluntad y conectándola a la intuición.
Nos ayuda a vincularnos con los elementos que nos nutren, tanto en nuestro camino espiritual, como en el plano físico. Facilita la conexión entre el cuerpo físico y el cuerpo esencial.

Aporta paz interior y esperanza en momentos de incertidumbre, facilitándonos la continuidad, la certeza y perseverancia.
Ayuda a los grupos reunidos con un mismo propósito, brindándoles unidad y fortaleza.
Actúa sobre los chakras, Raíz, Hara y Plexo, Conectando el espíritu a la materia y enraizando nuestros propósitos.

La Sodalita acompaña la socialización, ayuda a tender redes y a la integración.
Unifica lo diverso y lo opuesto, conectándolo y brindándole fortaleza en la unión.
Equilibra el campo y ayuda a hacer nuevas conexiones. Es recomendable para experiencias grupales de personas que no se conocen, para armonizar y facilitar los vínculos.
Abre el Corazón a la Red. Ayuda a unir los dones espirituales al  servicio.
Facilita la comunicación. Actúa sobre los chakras laríngeo, principalmente, y también sobre el 3er Ojo y Corona.

La Calcita Óptica Arcoiris ayuda a amplificar las intenciones de luz.
Potencia la energía en sesiones de sanación.
Ayuda a ver con claridad, desde el amor, pero siendo objetivos a la verdad.
Da estructura y orden, para alinear los cuerpos, de manera que puedan manifestar su mayor expresión lumínica en la Tierra.
Actúa como un zoom, abriendo capas, y mostrándote los lugares a iluminar, para verlos con claridad y acelerar el proceso de sanación. Es un catalizador, que acelera la frecuencia en esos puntos a sanar.
Ayuda a nuevos proyectos, dando sustento a la construcción de la Nueva Tierra, para crear desde el Orden y el Amor,

Obsidiana Argentina: "Lo que es de la Tierra, le pertenece a la Tierra". Dilución.
Te invita a soltar aquello que uno está reteniendo y aferrándose. Con su magnetismo y densidad, como un agujero negro, atrae, condensa y absorbe. Viaja a las zonas de tensión para liberarlas y también ayuda a barrer ruidos mentales.
Abre los portales cielo-tierra, corona-raíz, para liberar ambos polos y que circule la corriente electromagnética por todo el campo con fluidez.

La Serpentina es una piedra de mucha conexión con la Naturaleza. Acentúa la escucha de la sabiduría de la fuente natural y la medicina de la Tierra. Trabaja sobre el plano físico, ayudando a la depuración de la sangre y la circulación. "Mecánico del corazón, pone a punto el pulso". En momentos de ayuno y depuración es interesante tenerla cerca. Trasmite mucha paz y estabilidad.
También es una gran ayudante para entender cómo contribuir a la sanación del planeta Tierra como Ser Vivo.
Iniciática de viajes, abre puertas y da foco a la escucha del camino.
Ayuda a conectar con la energía vital kundalini y la conexión a la raíz del corazón de la tierra.
Puede ayudar a encontrar templos escondidos que, cobijados por la naturaleza, guardan sabiduría ancestral de civilizaciones antiguas. Actúa de brújula, facilitando acceder a ellos.

Broncita: Alegría, disfrute de la existencia. Transitar el aprendizaje desde la virtud de celebrarlo. Brillar desde el sentir, sinceridad con la experiencia presente. Impulso y fuerza vital, plenitud en la vivencia. Calidez y conexión de los centros inferiores, del placer y la experiencia terrenal,al corazón para luego para liberar la expresión de la afectividad. Endulza las palabras y los modos de comunicar. Brinda templanza en momentos de perturbaciones.

Moldavita. Es una piedra muy valiosa y difícil de conseguir, dado que viene del Río de Moldav (de ahí su nombre) generada de un impacto  meteorítico. Es un vidrio natural que pertenece a la familia de las Tectitas.
Por ser una piedra meteorítica, posee una alta frecuencia e información. Con toda su energía del impacto, nos invita a la fusión de lo teóricamente dual, para su integración, desde el amor.
Despierta las células, actualizando la información biológica para la evolución, y conectándolas con la fuente de energía absoluta para recargarse.
Nos invita a la ampliación de consciencia, integrando informaciones de otros mundos.
Te muestra la verdad de lo que eres en origen.

Ojo de Tigre: FORTALEZA-VOLUNTAD-DIRECCIÓN
Buena para acompañar emprendimientos, éxito y logros. Energía de concreción y manifestación. Coraje. Ayuda a reconocer y alinearse con los deseos.
En el físico actúa sobre el sacro y lumbares, chakras raíz 1º y Hara 2º. También actúa sobre la voluntad y el plexo solar.
Aplicado en los chakras corona y tercer ojo, funciona como piedra de visión, asimilando el aprendizaje en la Tierra, con una observación sin juicio, desapegada del ego.
 

Turmalina Verde: Flujo directo a la sanación. Nos ayuda a poner el corazón en la Tierra y brindarnos desde el amor. Facilita reconocer la verdad del corazón y nos ayuda a conectarnos con la expresión sincera del amor.
Es buena para momentos de descanso, reposo y sueño reparador.
Ayuda en la reprogramación de la memoria celular, para borrar registros de vivencias anteriores impresas en el cuerpo. También penetra en los órganos, equilibrando las funciones  y reconectándolos con su potencial.

Cianita Negra o Escoba de Brujas: Surca las grietas de lo subconsciente, llevándonos a los lugares profundos de lo oculto, para reconocer las raíces de las cosas.
Sirve para hacer un reseteo de los centros energéticos, liberando obstrucciones y reenergizándolos. Nos ayuda a amigarnos con el vacío y el desprendimiento. En lo físico puede servir para obstrucciones de canales y conductos.
Nos ayuda a conectarnos a un estado de calma emocional.

Apatito Azul: "Ahondar en un océano profundo, de lo placentero y del disfrute, para que la emoción de las pasiones internas cobre fuerza en lo productivo y se exprese en la manifestación."
Es una piedra que facilita la comunicación de las emociones y su expresión. Fuente de energía femenina.
Aplicada en el chakra de la visión, permite conectarnos con otros planos y comunicarnos con seres de otras dimensiones.

Onix Cielo: Conexión con los cielos y las alturas, esta piedra nos ayuda a vincularnos con nuestro ser superior de manera más consciente, facilitando el flujo de la información superior.
Nos conecta a un estado de paz y amor universal, en el que es fácil entrar en estados de mayor expansión.
Amplía nuestra consciencia Universal, pudiendo acceder a otras fuentes de información sutil.
Aumenta el flujo energético y la sensibilidad. Es una piedra muy amable, ayuda a mover las emociones con calma. Da claridad emocional y despeja la visión.

Peridoto: AMOR-SANACIÓN-ENTUSIASMO-REVITALIZACIÓN.
Nos ayuda a la integración desde el amor, fundiendo los centros superiores con los inferiores, centralizando toda la energía en el pulsar del corazón.
En el plano físico, regula el funcionamiento de las glándulas, la salud del cardíaco y los órganos en general, sobre todo hígado y todo el sistema digestivo del plexo solar, complementando la nutrición.

Amazonita: acelera la corriente energética del cuerpo y los flujos de agua internos. Ayuda a liberar emociones cristalizadas, y expresar cosas no dichas que estuvieran estancadas desde hace tiempo.
Acompaña el inicio de emprendimientos, dando impulso y vigor.
Ayuda a darle continuidad y fortaleza al camino escogido.
Buena compañera para atravesar obstrucciones, sobre todo, bloqueos emocionales y para afrontar miedos.
Da claridad de foco y dirección.
Meditar con ella, ayuda a mover patrones arreigados y flexibilizar el pensamiento.
Al aumentar la frecuencia energética, y brindar seguridad, da una plataforma de soporte para el contacto con seres de otras dimensiones y viajes astrales.
Nos ayuda a conectar con la fuerza de los elementales, vinculándonos a la fuente de potencial absoluto.
 

Crisoprasa: Manantial. Divina providencia. Nutrición del Ser desde las fuentes del Origen. Sensación de atemporalidad, estado de calma y confianza para abrir los portales del alma a la sanación.
Ayuda a transitar estados de dolor, liberarnos del control y permitir que la sanación de nuestros puntos más débiles suceda.
Calma la mente de pensamientos perturbadores, inconscientemente arraigados, para facilitar la conexión.

Pirita: Es un cristal de mucha vibración que actúa directamente sobre el sistema óseo y resuena sobre su estructura metálica, recordándonos el potencial de nuestro cuerpo físico.
Trabaja sobre el chakra raíz, dando base y en el plexo solar reconociendo el brillo interior.
"Dentro de tí hay una estrella, si lo deseas...brillará!
Ayuda a unificar el cuerpo astral y el cuerpo físico, fusionándolos.
Estructura- Orden- Sostén-Protección de los espacios.
Ayuda a materializar y dar estructura para la concreción de proyectos.
Se puede utilizar en meditación para limitar y proteger nuestros ambientes sagrados.
Nos trae información sobre las nuevas tecnologías del ser, como la teletransportación, ya que trabaja con el magnetismo, la unión y desunión de la forma, integración y desintegración de la materia.

 

Galena: Funciona sobre los centros receptores, estimulándolos con su vibración e interviniendo sus moléculas para su evolución. Acompaña el desarrollo de la percepción, teniendo efecto, sobre todo, en la glándula pineal, oídos y conexiones neuronales.
Activa y despierta las defensas, el sistema linfático e inmunológico.
Su poder magnético interviene aflojando tensiones comprimidas en el cuerpo físico.
Tiene efecto sobre el despertar de los nuevos potenciales humanos, como los viajes astrales, y las conexiones con otros seres en la distancia.

Selenita Naranja: Si la vemos, podría recordarnos a una fibra muscular. Y así, como su apariencia lo indica, tiene la propiedad de conectarse con nuestro cuerpo físico para la sanación. Como toda selenita, es buen canal para conectar con nuestro tercer ojo y la fuente superior; por tanto, se puede emplear canalizando energía pura y limpia e intenciones propias de sanación para iluminar nuestras zonas de dolor.
También hace más fácil detectar las zonas bloqueadas y escuchar el cuerpo en meditación.Acude a nuestra circulación energética limpiando los canales tanto en el plano físico como sutil.
Utilizarla nos ayuda a conectarnos con nuestro cuerpo y con la capacidad de autosanarnos, conectándonos a través de la fuente y nuestros guías.

Cuarzo Rosa: nos envuelve en la energía de la compasión y la misericordia. La ternura, la suavidad y dulzura de este cristal del Rayo Rosa, nos conecta al amor incondicional, para disolver nudos y corazas, y acompañarnos a amar y aceptar la diversidad toda, desde nosotros hacia el afuera.
Nos acompaña a tomar y abrazar nuestros dolores más profundos en su manto, para la integración y la unidad en el núcleo de nuestro corazón, pulsando desde el amor.
Nos ayuda a proteger espacios y plasmar su geometría y su vibración, en espacios de sanación para su contención.

Hematite: magnética, nos ayuda a vaciarnos de nuestras cargas y perturbaciones. Nos ancla en el aquí y ahora para habitar el presente con plenitud. Nos ayuda a atravesar miedos y ruido mental. Cable a Tierra, nos genera el vacío y el silencio para escuchar nuestro corazón.

Aragonita: Ayuda a expandir la energía creativa y aventurarnos en nuestro aprendizaje en la Tierra. Trasciende miedos poniendo voluntad y entusiasmo.
Facilita el anclaje al plano físico-terrenal.Trabaja sobre el chakra raíz y el Hara. En el plano físico conecta con sacro, rodillas y pies.
Nos ayuda a materializar, a accionar, a "ir hacia..." y experimentar.
Sana la raíz,nos concecta con nuestro foco y proósito y ayuda a conectarnos a la red para expandirnos desde nuestro centro.

Charoita: la charoita es un cristal muy especial que ayuda a conectar con miedos e informaciones subconscientes para integrarlas y tener mayor precisión en el conocimiento de nuestras debilidades. Nos da la fortaleza para atravesarlas acompañándonos a transformar nuestra visión de ellas para no temerles.
Nos acompaña en la integración de la incertidumbre, del "no saber", el miedo a lo desconocido, a lo oscuro, donde no llego a ver con claridad
Facilita el cambio de perspectiva para animarnos a conectar esas otras faces de la consciencia que solemos rechazar y/o juzgar, dejándolas por fuera.
Agudiza los sentidos y ayuda a acceder a informaciones de vidas pasadas y encontrar respuestas acerca del comportamiento presente para realizar modificaciones en nuestros patrones.
 

Prasiolita: es una piedra que con su elevada vibración nos envuelve y calma turbulencias mentales y emocionales. Consigue llegar a zonas de mucha tensión y bloqueo, lugares de dolor y heridas profundas arraigadas, para aliviarlas y liberarlas.
Aumenta la sensibilidad y la conexión.

Dioptasa: Es un cristal que tiene la funsión de ayudarnos a Re-Cordar "volver a pasar por el corazón" los sucesos no integrados, los dolores no sanados y revincularnos con la energía del corazón para actuar en coherencia con el mismo.
Nos conecta también con nuestros dones y nuestra capacidad de dar, lo que vinimos a traer a este mundo y compartirnos desde nuestro sentir genuino, aportando nuestra sanación al resto del planeta.
Vincularnos desde el chakra cardíaco, tiene como fin integrarnos y pulsar todos un sólo sorazón en sintonía. La dioptasa contribuye a la sanación planetaria.
Filtra la visión y las palabras a través del corazón, ayudando a afinar la intuición y limpiar la comunicación.
Unifica e integra ambos hemisferios cerebrales para que trabajen en conjunto.Desarrolla la creatividad mostrándonos nuevas visiones.
Nos conecta con la potencia del corazón recordándonos su fortaleza.

Larimar: Ayuda a regular las emociones, trayendo calma y estabilidad emocional.
Guardiana de las aguas, protege las informaciones y memorias inscriptas en el agua.Por esto mismo, invita a sanar las emociones al igual que las aguas del planeta.Atrae con su belleza a personas sensibles a estos fines o propósitos.
Posee en su información la consciencia de unidad.Es una piedra muy femenina.Nos ayuda a confiar, soltar, entregar, diluir y/o fusionar.
En relación al plano físico, nos conecta con el útero,las mamas, los riñones y el sacro.Tiene conexión con el 2do y 4to chakra.

Cuarzo amfíbole o ángel fantasma: ayuda a la integración de la experiencia terrenal y la experiencia espiritual, el plano físico y astral.
Ayuda a calibrar el cuerpo físico con la frecuecia correspondiente para atravesar el momento evolutivo que el alma está transitando, y ayudarle a dar ese paso.
Nos ayuda a unir y ver desde otra perspectiva lo que dejamos por fuera de lo divino, espiritual, amoroso para integrarlo al aprendizaje álmico en consciencia.
Nos aventura a tener nuevas experiencias y movernos de la comodidad.

Aragonito azul: es una piedra que crece en aguas termales. Tiene la potencia del agua ferviente que ayuda a expresar las emociones y a su vez la templanza para transitarlas en calma.
Para situaciones de nerviosismo, meditaciones de armonización y para canalizar la energía creativa es una gran compañera.

Cuprita: es una piedra densa, compacta, muy ligada al elemento tierra, nos brinda estabilidad para aprender a soltar y sentirnos contenidos.
Trabaja con las fuerzas magnéticas, tiene los colores del chakra raíz (rojo y negro) y a veces, como en este caso, tonalidades verdes para unir el corazon con el corazón de la Tierra.
Presenta elementos metálicos como hierro y cobre que en forma de óxidos se entrelazan con otras piedras como azurita y malaquita, con lo cual tiene propiedades de integración de varias caractetísticas, que varían según la pieza.

Apofilita: la apofilita trae la manifestación de las estrellas en la Tierra. Condensa todas las informaciones estelares traídas de otras dimensiones en sus cristales para enseñarnos a los humanos a integrar nuevas formas de pensamiento y despertar informaciones sutiles en nuestro ADN, acompañando nuestra evolución.
Es una variedad de fluorita. Se utiliza mayormente en los chakras corona, estrella del alma y corazón, aunque posee versatilidad para emplearlo donde se sienta necesario enviar luz.

Cuarzo citrino: el citrino nos aporta alegría, entusiasmo, impulso para seguir adelante en nuestros apendizajes. Una chispita de fuego, de luz que nos enciende internamente hasta iluminarnos la mirada y el corazón. Posee las propiedades del rayo dorado y por eso puede ser bien empleado en el plexo solar, como en el corona o el corazón.
Nos da un empujoncito cuando estamos cansados para fortalecernos y retomar desde el amor y la sabiduría nuestras acciones. Es buen compañero para emprender, tomar decisiones, en caso de depresión (combinado con aguamarina, por ejemplo) o si nos está costando actuar.
Equilibra el fuego para no ahogarnos en nuestras emociones y direccionar nuestra voluntad de crecimiento.

Adularia o Piedra de la Luna: es una piedra muy femenina que nos conecta con nuestra intuición, se utiliza en el chakra del 3er ojo o el corona para afinar aún más nuestra percepción sutil. Asociada también a la luna, y sus ciclos. Nos aporta la capacidad de autoobservar la evolución de nuestros procesos, lo que se repite cíclicamente, lo que fuimos transformando y lo que aparece como nuevo.
Se la puede cargar en luna llena para estar más conectados con su información y el momento planetario que se esté transitando.
Nos conecta con la belleza, la introspección y nuestros potenciales sutiles.

Obsidiana celeste: posee la intensidad y potencia de la obsidianas y la sutileza de lo celeste, para moverse profundo en nuestros cuerpos físicos y sutiles, y desactivar informaciones inconscientes que estén obstruyendo nuestros canales energéticos y nuestra evolución.
Cuando estemos en un momento de transfotmación profunda, un momento de descubrir cosas, develar, y necesitemos calma y claridad para sobrellevarlo es una buena compañera. Para meditaciones profundas, para dormir con ella y acompañarnos en nuestra autosanación. Se puede acompañar de un cuarzo cristal y/o una piedra del rayo violeta en estos procesos.

Rodonita: es una piedra que ayuda a sanar nuestras heridas más profundas del corazón. Viaja hacia las sombras y las abraza con su amor del rayo rosa para disolver el dolor que ha sido contenido y ocultado.
Es buena para emplearlas en procesos de autosanación para aprender del amor propio, la compasión, misericordia y aceptación.
Nos envuelve para aliviar ese dolor y quedarnos con su enseñanza, integrando nuestro aprendizaje en el corazón.

Cuarzo Abrazo: .es un tipo de cuarzo maestro que nos enseña de nuestros vínculos. Bueno para superar situaciones de rencor y volver a conectarnos desde el corazón.Nos recuerda que allí residen nuestros mejores potenciales para ayudarnos a expandirlos y compartir nuestros dones.
También trae a la memoria, las conexiones sutiles que podemos entablar o que ya están establecidas desde el corazón, más allá de la presencia física, para sentir la conexión de la gran red, como hermanos humanos caminantes de esta Tierra.
Nos nueclea en el corazón. Es muy buen compañero también, cuando necesitemos perdonarnos y autoabrazarnos.

Labradorita: con sus tonos de cielo nocturno conecta nuestro paisaje interior con el paisaje cósmico. Actúa muy bien en el chakra del 3er ojo, el corona y el estrella del alma para mantenernos conectados al todo y recibir las informaciones de la conciencia superior con mayor facilidad.Una piedra de conexión con la sabiduría mayor y e poder cósmico.

Ágata: el ágata tiene una fuerte conexión a la madre tierra, su forma de útero nos enseña y acompaña a gestar nuestros deseos vitalizantes acompañando el proceso creativo.
Integra y amplía nuestra visión, ayudándonos a entender las interconexiones de las dimensiones sutiles y concretas, y a recordar que todo tiene un mismo origen.
Nos invita a conectarnos con el núcleo puro a partir del cual todo se crea para poder sembrar la pureza de nuestras intenciones en nuestra manifestación y dejarlas crecer en todas las dimensiones, entregando este proceso a las fuerzas primordiales que acompañan su expansión.
En su cosmovisión nos ayuda a ser contemplativos y observar la naturaleza de las cosas y sus procesos de transformación.

Hematite: con su poder magnético nos conecta al núcleo de la Tierra y nos ayuda a "bajar los pies a la Tierra" dejando que se manifieste la pureza de nuestra alma y sus dones en esta 3D.
Nos ayuda a anclarnos en el presente haciendo foco a la experiencia que estemos transitando en el momento, para tomar el Hoy como aprendizaje y exprimirlo al máximo.
Por su poder atractor también ayuda a barrer energías no deseadas cuando nos sentimos distraídos o cargados.
Es una piedra roja con mucha presencia de hierro que al pulirla cambia su color, por ello también sirve como purificadora de la sangre de ahí su nombre (Hema-tite/a).
Se recomienda su uso en pies y manos para descargar tensiones.

Amatista: es una gran manifestadora del rayo violeta en la Tierra. Ayuda a transitar momentos de cambios fuertes y crisis, a adaptarnos a nuevas formas de pensamiento, ampliar nuestra mente atravesando patrones limitantes y encontrar nuevas facetas de nuestro "Yo" de las que conocemos.
Trasciende los límites de la personalidad para conectarnos con las posibilidades múltiples que nos provee el cosmos para experimentar nuestra vida.
Recicla emociones estancadas y memorias que nos estén trabando en el proceso evolutivo de nuestra alma.
Fortalece la conexión con nuestro cuerpo sutil y nuestro propósito álmico. Se recomienda acompañada de un cuarzo maestro cristal para focalizar y darnos claridad en nuestras indagaciones.

Turmalina negra: aumenta la frecuencia de descarga para remover toda energía que esté obstruyendo nuestro circuito energético. Actúa bien en el plano físico aplicada en manos y pies para renovar nuestra energía y liberar toxinas del cuerpo. 
Su forma estriada le aporta la capacidad de hacer foco sobre puntos específicos sobre los que buscamos hacer una limpieza.
Barre todo estancamiento y nos aporta firmeza y sostén.
Ideal para combinar con la selenita y la cianita en cirugías etéricas.

Diópsido verde: conecta con el chakra cardíaco armonizando todo nuestro campo en esa frecuencia. Aporta un ambiente propicio para la depuración del cuerpo en relación a la sangre y los órganos principales (corazón-hígado-riñones-pulmones).
Estimula la conexión con la vida inspirándonos a disfrutar de nuestro planeta y la naturaleza.
Disuelve heridas que hayan cerrado nuestro corazón para volver a compartirnos desde el amor y nuestra sinceridad.

Lepidolita: Conexión con el cosmos y nuestros hermanos galácticos.
Nos ayuda a recordar que vivimos dentro de un sistema mayor de consciencia superior donde actúan muchas fuerzas distintas en interacción.
Facilita la conexión con informaciones astrales de los registros akáshicos.
Actúa como plataforma para recibir la asistencia de otros seres superiores en sesiones de sanación.
Estimula nuestras glándulas hipófisis y pituitaria, chakra corona y tercer ojo.

Fluorita arcoiris: Buena para nuestros momentos de meditación, cuando necesitamos inspirarnos o recibir alguna información. Para actividades intelectuales y conectar con nuevas ideas.
Estimula nuestra intuición y recepción de informaciones.Amplía la frecuencia de nuestro campo energético y nos abre a percibir las distintas capas sutiles del aura.
Puente de conexión con seres superiores, el Akasha y energías cósmicas.
Actúa por sobre todo en el 3er ojo y el chakra corona.

Cuarzo jardín: Conexión con la naturaleza y los seres feéricos.
Bueno para combinar en relación a la fitoterapia y el cultivo de plantas, para anclar y proteger los espacios verdes y la frecuencia del reino vegetal.
Nos conecta con la sabiduría de nuestro organismo recordando que es un gran conjunto de células y ayudándonos a recuperar el órden en momento de enfermedad y caos.
Nos ayuda a recuperar la armonía entre los reinos que coexisten en el planeta, para sanar y potenciar los vínculos sutiles entre ellos.

Geoda microcristal: Es una microcueva con un templo en su interior,al conectar con él de modo sutil es un buen espacio donde recargarnos, armonizarnos y limpiarnos.
Es un útero cristal donde encontramos la fuente de luz para nutrir nuestro cuerpo astral, meditar y conectar con fuentes superiores.
Nos recuerda que hay universos sin descubrir, espacios sagrados con los que conectar, templos a nuestro alcance.

Ámbar: es una resina oránica de árbol, en este caso copal, que capturó en su interior insectos como termitas y gusanos y se fosilizó luego de miles de años. La resina es un elemento protector del árbol como parte de su sistema de defensa, para evitar ser comido por insectos. A su vez los chamanes mayas utilizaban y utilizan el copal para sahumar limpiando los espacios y personas de malas energías. Por ello, el ámbar tiene la capacidad protectora para poner límites claros y repeler las energías que no queremos que entren en nuestro campo energético. Además por su color, amarillo-dorado, tiene efecto sobre la voluntad, la vitalidad y la conexión divina.

Azufre: esto es azufre cristalizado. El azufre también es un componente que se usa para sahumar, pero en este caso al tener cierta toxicidad hay que utilizarlo con precaución alejándose de los espacios a los que se lo aplica.
Es una piedra protectora. También ayuda a identificar rasgos de la personalidad que estén trabando nuestro crecimiento. Ayuda a personas que están muy arraigadas a sus conductas y patrones, a mostrarles sus limitaciones y así poder conectar con otros aspectos del Yo más allá de la personalidad y nuestros arquetipos.

Ágata azul: el ágata tiene mucha conexión con el agua y efecto sobre nuestras emociones. Sus vetas nos recuerdan a los círculos con-céntricos que forma el agua con la vibración. Además de ayudar a regular y expresar nuestras emociones también por su color actúa sobre el chakra de la visión. Se puede utiilizar sobre el tercer ojo y sobre el chakra laríngeo o corazón. Equilibra el fuego cuando estamos enojados, ansiosos y ablanda cuando estamos tensos o acorazados.

Granate: este es un maravilloso cristal de granate, en forma de dodecaedro con sus doce caras rómbicas. Su cristalización perfecta deja pasar la luz de manera tal que se presencia su rojo sangre.
Esta piedra tiene efecto sobre nuestra energía vital, nos ayuda a conectar con la fuerza de vida cuando estamos apagados y desconectados de nuestra potencia creadora y nuestra raíz. Tiene conexión con el chakra sexual y el raíz (1ro y 2do). Fortalece también nuestro cuerpo cuando tenemos las defensas bajas. Nos da un impulso de vida recordándonos las pasión y el disfrute de nuestra experiencia en la Tierra.

Rosa del Desierto: es una piedra sedimentaria que se forma por unión de los pequeños granitos de arena que se van pegando con ayuda de vapores calientes que emana el centro de la tierra. Es una pieza frágil.
Nos habla de la unidad, la armonía, el órden y la importancia del silencio. Nos vuelve a la calma cuando necesitamos esos momentos de paz y de escucha, para conectar con nuestra capacidad de contemplación, siendo por un momento testigos de la existencia.

Geoda de Finlandia: nos conecta con los templos y la meditación. Ayuda a conectar con el paisaje interior para saber cómo está nuestro mundo interno. Nos invita al silencio y a la escucha para observarnos.
Piedra de introspección, para habitarse desde dentro y conocerse aún más profundo.

Rodocrosita: le llaman también la Rosa del Inca. Es la piedra nacional de Argentina. Crece en cuevas y "cae" en forma de estalactitas. 
Es una piedra muy femenina. Nos conecta al útero y ayuda a la sanación del mismo. También purifica y potencia nuestra sangre acompañando limpiezas y sanación del cuerpo físico (su forma nos recuerda a los capilares/vasos sanguíneos del cuerpo. 
Es el color rosa del chakra cardíaco, nos vincula al amor la compasión, el perdón y la armonía en los vínculos, con otros y con nosotros mismos. Se relaciona también con la nutrición y la fertilidad, acompañante de procesos creativos y de gestación. Ayuda a moldear y dar forma a nuestras manifestaciones así como también es buena compañera en momentos de embarazo.

Lapis-lázuli: es una mezcla de lazulita, calcita y pirita. Antiguamente usada por los Egipcios. Facilita el acceso al conocimiento sagrado, estimula las habilidades psíquicas y nos aporta claridad mental y objetividad de visión. De hecho, se las usaba en estatuas egipcias representando los ojos. Actúa sobre la glándula pineal agudizando la percepción.
Se recomienda usarla en momentos de stress y ruido mental, para meditación, cuando uno está necesitando conectar con información superior, canalizar o visualizar algún proyecto.

Crisocola: es una piedra que se utilizaba antiguamente por los chamanes Incas. Ésta, particularmente, proviene de Perú. Ayuda a conectar el chakra del corazón con el laríngeo, para comunicar desde la sinceridad, el amor y la libertad de expresión de las emociones.
Es una piedra sanadora que ayuda a equilibrar el cuerpo físico-espiritual-emocional-mental para lograr coherencia en la experiencia de vida y así órden y armonía en la misma.

Calcita verde: es una piedra armonizadora. Ayuda a irradiar la energía del corazón para encontrarnos en un estado de paz y calma. Equilibra también la mente y las emociones. Para utilizarla en meditación así como también para los ambientes.
Su color verde nos ayuda para estabilizar el cuerpo físico en momentos de enfermendades.

Calcita azul: en este caso su color nos trae armonía en el campo mental y ayuda a la expresión y la inteligencia emocional. Ligada a los planos celestes, ayuda a conectar con seres superiores. Piedra de relajación.

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